Nací en Ecuador un viernes 13. Soy quiteña, la quinta entre siete hermanos y una perra llamada Toti.
De niña, cuando leí la colección de libros de la editorial Salvat que tenía mi padre en su biblioteca, supe que amaba todo lo que tenía que ver con las letras.
Después, de adolescente, me di cuenta de que hacer amigos era más fácil cuando inventaba historias increíbles y, antes de que se me olvidaran, me puse a escribirlas.
Varios años después viajé a España y estudié en la Escuela de Letras de Madrid y en la Escola d'escriptura Ateneu Barcelones, en Barcelona.
Ahora, de adulta, he sido corresponsal en España par arevistas de Ecuador; he trabajado como Lector Profesional para algunas editoriales y he editado dos libros sobre mi abuelo.
Pienso vivir hasta que muera e irme de la misma manera que llegué: sin darme cuenta.